Septiembre otra vez (I)

Vuelve el día, vuelve el tiempo aquel en que la vida giró.
De nuevo aquí sin poder detenerlo, sin poder regresarlo, las noches vuelven a hacerse largas y el sueño muy corto. Vuelvo a ganarle la carrera al despertador. Parece un estigma que reaparece desde hace dos años ya.
No sé qué pasa, todo es tan extraño y siento que se me va de las manos. Las ideas se agolpan buscando salida, pero basta pensar en nuestro tiempo y todo fluye con cierta naturalidad, así mis manos te recuerdan y sin dudar encuentran el camino directo hacia cada palabra.
Y recuerdo que nunca una mirada había tocado de esa manera mi ser, ahora no sé donde están esos ojos que escudriñaban mi alma brincando cualquier barrera, esa luz que dejé apagar.
Me acostumbraste a ser princesa, a caminar sobre las nubes sin sentir jamás las brasas ardiendo bajo la planta de mis pies, estabas siempre a mi alrededor cuidándome de cualquier daño, protegiéndome como un escudo de piedra y sin lastimarme ni siquiera con un suspiro. Ahora el dolor habita adentro.
Entonces por fin entiendo tus palabras, ahora comprendo mucho mejor. Sé que piensas que ya es muy tarde, lo sé, no es tiempo para arrepentirse sino para valorar, es cierto lo que dicen que desde lejos las cosas se aprecian mejor.
Entre sombras escribo y se cruzan los recuerdos, pienso en días de alegría y de dolor.
He tocado el cielo y la tierra. He probado la miel y la hiel. Amé y me sentí amada. Lastimé y fui herida. Recibí mucho, entregué todo y de todas formas no me queda nada.
Ha tomado tiempo y no sé cuanto falta aún pero siempre he creído que en esta vida nada ocurre por azar, tiene una razón. Reconozco mis errores pero también puedo afirmar que he aprendido tan sólo un poco más.