4 bodas

La primera, tan ajena como inesperada. Casi de última hora. Un lugar distante, distinto. Invitada suplente. Nuevos personajes entrando en mi senda, yo entrando en la de ellos.
A distancia pensando en ti, imaginándote a mi lado mientras grababa pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo.

La siguiente, de lazos más cercanos. Llegó poco a poco, sin causar tensión.
Rodeados de elegancia y distinción fue un evento tan correcto como los protagonistas.
Y yo a distancia pensándote a mi lado mientras grababa pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo.

La tercera llegó por orden cronológico, pero la de mayor importancia. La más cansada, la más prolongada. La que causó desvelos, coraje, estrés; la que hasta en el último momento tenía algo pendiente. Días previos que se escurrieron como agua, llenos de tensión, momentos que pedían a gritos acabarse pronto.
Y ahí estoy de nuevo. Y soñé que estarías ahí. Pero una vez más me ví a distancia pensando en ti, figurándote a mi lado mientras grababa pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo.

La última fue preocupante mas que excitante. Una decisión precipitada, ideas ambiguas, deseos confusos. Una hilera de sucesos que acrecentaron las ganas de correr, gritar, detener el evento, convertirme en villana o heroína. Vi la tristeza en sus ojos pero al final la decisión ya estaba tomada.
Ahí también estuve conmigo misma a distancia pensando en ti, pero esta vez de nada serviría grabar pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo, ya sabía que no estarías a mi lado.

Cuatro historias tan distintas entre sí, cuatro eventos que viví y en los que uno a uno fui definiendo mis anhelos, pensando si algún día me tocará a mí, si en realidad llegará el momento en que me sentiré lista.

Es un momento que quiero vivir pero a pesar de lo que escucho no creo que la presión social o biológica, por ahora, me hagan cambiar de opinión, simplemente aún no siento esa inquietud y sobre todo prefiero concentrarme en lo que vendrá después, para mí, el tiempo siguiente cuenta más que las fotos, el vestido y el pastel.

No sé cómo será el camino para todos ellos, desconozco los pasos que cada uno dará, sólo deseo que a estos ocho corazones, la vida los llene de felicidad.