Soñé otro mundo

2ª Parte

…No veo nada más que mi pálida y famélica figura enfundada en los inseparables jeans. No hay tal vestido. Siento su peso en mis manos, acaricio el fino bordado, la suavidad de la tela. Pero no se refleja nada. Sólo yo.
Me invade una mezcla de alivio y tristeza.
Cuelgo el vestido en el rack y localizo al modisto para explicarle lo que busco. Lo veo entrar por una puerta detrás de un espejo. Espero. Ahora empiezo a sentirme desesperada porque mi viejo conocido no aparece y sigo sin poder recordar su nombre. Me apena no poder llamarlo así que decido ir a buscarlo detrás de ese espejo-puerta.
Cruzo el umbral de cristal y me encuentro en un patio al aire libre. Es una especie de terraza que justo en medio tiene una gran piscina cuadrada iluminada con faroles azules que contrastan en la serena obscuridad de la noche. No hay nubes, todo está pintado en tono índigo y el agua de la piscina se ve tan limpia y fresca que no resisto las ganas de tocarla, además para cruzar esa terraza no hay otro camino que a través de la alberca así que de cualquier manera tengo que meterme.
Poco a poco me voy sumergiendo, me causa algo de extrañeza tener que atravesar por ahí pero no siento temor o desconfianza, más bien me agrada la sensación, disfruto estar ahí dentro y sentir el agua fría refrescándome. Empiezo a nadar hacia el otro extremo y antes de llegar decido dar una vuelta más.
Cuando termino el recorrido dentro del agua, salgo de la piscina y veo a muchos conocidos conviviendo, platicando, otros más arrojándose a la alberca. Ahí es donde apareces, a lo lejos, sentado sobre un camastro, con tu cuerpo hacia adelante, apoyando tu codo sobre tu rodilla derecha y tu mano sosteniendo tu cabeza. Estabas viéndome nadar. Estás callado pero no serio, tu rostro tiene una leve sonrisa. Quisiera saber qué piensas.
Me acerco a ti sonriendo y tú no dices nada, solo te levantas para acompañarme y caminamos hacia las jardineras que están al borde de la terraza; cerca de ahí hay una puerta, la abres y me dejas pasar primero.
-Aquí es donde tienes que buscar. Pero apúrate que ya te queda poco tiempo- me dices antes de que cruce por la puerta y colocas la palma de tu mano en mi espalda, como para adelantarme en el camino.
Ahora estoy en una habitación más pequeña, modesta, sencilla pero sin perder la belleza del salón anterior, todo está tan ordenado que es muy fácil encontrar cualquier cosa. La iluminación es tan precisa, todo tiene un halo azul tenue, tan suave, tan pacífico. Tú ya no estás y de nuevo veo más vestidos, telas y bordados.
Justo en medio de la estancia hay una mesa con telas de diversos colores y encima de todos esos lienzos veo el tono que necesito. Lo tomo con la efusividad de quien encuentra la pieza adecuada de un rompecabezas y recorro el lugar buscando a alguien que pueda atenderme.
De repente aparece una joven muy amable –sé que es joven y amable por el trato y el modo en que se dirige hacia mí, sin embargo en ningún momento logro ver su rostro, solamente escucho su voz.
-Es un color hermoso y te sienta muy bien.
-Es mi favorito.
Respondo.
-Mira, tengo éste, creo que es de tu talla, nos acaba de llegar. Dice al tiempo que me muestra el modelo.
Es exactamente igual al de la foto que tengo en mi cajón.
Sin pensarlo dos veces le pregunto dónde me lo puedo probar y ella me lleva al vestidor que está detrás de una cortina de tela translúcida. Por fuera parece un pequeño cubículo, pero adentro es bastante amplio. Tiene una cama vestida con edredones blancos y mucha ropa revuelta sobre ésta.
Coloco el vestido con cuidado de no arrugarlo y estoy a punto de empezar a desvestirme cuando observo que por debajo de la cortina hay una enorme araña con largas patas, tiene un aspecto de tarántula. Sin acercarme demasiado la observo bien y deduzco que no lo es, pero aun así es muy grande.  
Lentamente entra en la habitación, creo que sabe que estoy ahí. La veo frente a mí y por un instante me paralizo. Estoy entrando en pánico. Me siento sofocada, pero creo que es momento de enfrentarme a ella. Tan sólo es una araña. Una enorme y horrible araña…