Terapia

¡Qué buena terapia es una tarde de compras!

Sí, puede resultar algo costosa, pero hay que considerar que no se trata de hacerlo cada fin de semana, sino cuando realmente se necesita distraer el pensamiento de delirios y alucinaciones, encerrar por un rato al inconsciente subconsciente que se ha desatado y así poner toda la atención en encontrar la talla adecuada, que el pantalón embone las formas, la blusa del color que falta y los zapatos y accesorios que complementen el outfit.
Si se piensa por un momento, es una actividad que requiere mucha concentración, condición física, coordinación, fuerza de voluntad, decisión, capacidad administrativa y trabajo en equipo, claro que puede hacerse de forma individual pero a veces es necesario tener una opinión objetiva o, simplemente un par de manos extra.
Aunque en estos tiempos de crisis sólo se puede ir a 'echar un ojo' o bien, aprovechar en lo posible los descuentos o mensualidades sin intereses.
Pero lo mejor, lo mejor, lo mejor es cuando no se tiene planeada la visita a la plaza comercial y llegar como acompañante sin la menor intención -lo juro- de comprar algo, pero a fin de cuentas, aquí es donde cabe lo de aprovechar los pagos fijos, salir con una (o dos) adquisiciones.
Y si aparte de todo, los pagos fijos no saldrán de la propia cartera, la tarde de compras no planeadas termina con una sonrisa de oreja a oreja.
Tal como lo dice la campaña de la agencia Terán para el palacio de hierro:

"Lo maravilloso de las tiendas es que siempre encuentras
lo que no andas buscando"