XXIX


Si me regalan bendiciones, lo mejor que puedo hacer con ellas es compartirlas.

"Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo distes,
a Vos, Señor, lo torno;
todo es vuestro,
disponed a toda vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y gracia,
que ésta me basta".
(San Ignacio de Loyola)


Creo que ser noctámbula me viene de nacimiento.

- Estas son las mañanitas que cantaba el rey David, hoy por ser tu cumpleaños te las cantamos a ti, duerme Ana ya duerme, mira que ya anocheció, los pajarillos aún no cantan la luna está en su esplendor...
(Así me cantaba escribiendo la de las pláticas nocturnas que se prolongan hasta las 6 de la mañana).
- ¿Ni siquiera hoy te dormirás temprano?
(Cómo podría, si a estas horas me estaban arrastrando a este mundo)

Fría o inexpresiva tal vez sea por precaución.

- Agradezco que nos hayamos cruzado en esta vida, tu confianza, tu apoyo y empujones...
(Ahí los tienes, te los has ganado y los tendrás para siempre).
- Es rara la forma en que nos encontramos, pero es padre el resultado...
(¡Ay!... creo que me entró una basurita en el ojo)

Pero por dentro mi sangre hierve

(Es una sensación rara en mi pecho... como si algo creciera dentro).
- Estás llena de amor.
(Con razón no me da hambre de nada más)
- ¡Vamos a brindar!
(Por todo lo que dijimos y lo que se va a sumar).

Y mi corazón no se detiene.

Anda pasa sin miedo,
aquí la puerta permanece abierta,
ya no se cierra más.
Lo acepto, no cualquiera entra,
aquí no es motel de paso y tampoco prisión,
pero el que entra ya no se va, jamás.

(Soy patética para las rimas, le comenté a Wolf. No serías una buena rapera, me dijo. Total, ni me gusta el rap).



Y cuando inicio sesión, que me sorprende Google, una vez más.