Todo parecía tan común, tan rutinario. El ánimo lento alargaba las horas. Sobran las ganas y mis ganas están listas para no estar aquí.
La lectura vuelve los ojos pesados, el internet perdió el brillo y mientras en la tv batallan por crear las mejores delicias, aquí sólo se necesita un kilo de aburrimiento, una cucharada de hartazgo y dos gramos de desidia para lograr la mezcla perfecta que nos arroje a un viaje sin destino. Sin embargo, modificar los planes a última hora es algo que me molesta sobremanera. Aún debo aprender a improvisar.
La necesidad de aire puro, una mente sin receso, la urgencia de darle al día un giro que le cambie el sabor de pan integral, a algo más parecido a helado de chamoy; todo contribuye para buscar un camino que acabe con las tentaciones, un trayecto que aniquile la curiosidad y que destruya el fastidio.
Después de meditarlo dos veces, me despego del colchón, dejo el libro sobre la repisa y apago la tele dispuesta a no quedarme más entre esas cuatro paredes moradas. Abro y cierro el closet. Abro y cierro el closet. Abro... y rebusco. ¡No tengo nada que ponerme! Entonces me pongo lo mismo de siempre. Un poco informal, moderadamente atractivo y extremadamente cómodo.
Te llamé, no estabas. Entonces dispuse para mí lo que quedaba de aquella tarde. Después eras tú quien me buscaba. A fin de cuentas terminamos juntos.
Es sorprendente como un pequeño momento puede cambiar el día, borrar el bostezo y dibujar una sonrisa. Es curioso lo que se puede descubrir sobre uno mismo con tan sólo un poco de suerte. Que divertido finaliza todo cuando un suceso inesperado y una decisión desesperada dejan grabado en la mente un día que parecía ser invisible.
Los planes nunca salen como esperamos, pero siempre terminan mejor de lo que pensábamos.
Hallazgo
En silencio escucho una y otra vez el golpeteo de pequeñas gotas lanzadas por el viento hacia el cristal de la ventana.
Agotada por el ajetreo semanal, los preparativos y las vueltas por toda la ciudad sin parar. Planes y plazos que uno a uno se van cumpliendo. Días que se escurren como la lluvia que moja la ventana.
En silencio escucho la música que llena de frases mi mente, inunda de recuerdos el momento, agita un no-sé-qué dentro de mí, infla mi pecho y recorre cada poro de mi piel. Retomo fragmentos que siento, que sueño y también que anhelo.

No hay más silencio.
Aumenta poco a poco el volumen con cada tonada que llena mis sentidos. Afino el oído y repaso lentamente canciones que le pertenecen a quien las vive.
Sigo coleccionando canciones.
Mis dedicadas, mis recibidas, mis recomendadas y mis robadas; las que me duelen, las que me alegran, las que decoran ciertos momentos y las que caen como anillo al dedo.
Mientras estallo en notas escucho esas que me han contado haber sido elegidas para ese día tan especial y voy descubriendo el sentido y significado de tener una canción, compartirla, adueñarse de ella.
Sin esperar hallar la canción que me transporte, el random del reproductor la trae hacia mí.
Ya siento mis oídos totalmente abiertos, mi cerebro atento por completo a la música que desde el primer acorde me ha atrapado, la letra llena mi boca y el significado le induce una inexplicable sensación a mi corazón... Abro los ojos...
Agotada por el ajetreo semanal, los preparativos y las vueltas por toda la ciudad sin parar. Planes y plazos que uno a uno se van cumpliendo. Días que se escurren como la lluvia que moja la ventana.
En silencio escucho la música que llena de frases mi mente, inunda de recuerdos el momento, agita un no-sé-qué dentro de mí, infla mi pecho y recorre cada poro de mi piel. Retomo fragmentos que siento, que sueño y también que anhelo.

No hay más silencio.
Aumenta poco a poco el volumen con cada tonada que llena mis sentidos. Afino el oído y repaso lentamente canciones que le pertenecen a quien las vive.
Sigo coleccionando canciones.
Mis dedicadas, mis recibidas, mis recomendadas y mis robadas; las que me duelen, las que me alegran, las que decoran ciertos momentos y las que caen como anillo al dedo.
Mientras estallo en notas escucho esas que me han contado haber sido elegidas para ese día tan especial y voy descubriendo el sentido y significado de tener una canción, compartirla, adueñarse de ella.
Sin esperar hallar la canción que me transporte, el random del reproductor la trae hacia mí.
Ya siento mis oídos totalmente abiertos, mi cerebro atento por completo a la música que desde el primer acorde me ha atrapado, la letra llena mi boca y el significado le induce una inexplicable sensación a mi corazón... Abro los ojos...
Creo que la he encontrado.
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Listening to: Westlife - Flying without wings
via FoxyTunes
Hace un año
(Crónica de un relato frustrado)
Todo empezó con algo como:
...Un día como hoy vio la luz y rápidamente dio sus primeros pasos...
La inspiración estaba desbordándose, las palabras fluían hacia los dedos y prometía convertirse en una historia muy emotiva -tanto como para conmoverme a mí misma-, llena de palabras de agradecimiento a todos quienes han viajado conmigo una o varias veces, para quienes siguen este vuelo y dejan testimonio de su visita.
Casi a la mitad del escrito, hice una breve pausa para releer y corregir lo que fuese necesario. Ajustar la extensión o editar algún párrafo, en fin satisfacer mi manía correctora hasta quedar conforme con lo que estaba escribiendo.
Sin embargo, por un brevísimo periodo de turbulencia, la tecnología hizo de las suyas y aunque no estoy peleada con las computadoras y creo que me defiendo bastante bien, no tengo la menor idea de qué rayos pasó...
...He aquí el resultado.
Así que además de darme cuenta que el botón de "GUARDAR AHORA" del editor de blogger no es efectivo contra bloqueos o apagones inesperados, perdí la inspiración y perdí mi escrito porque además por primera vez se me ocurre escribir directamente en el editor, cuando por lo general, guardo mis textos en un bloc de notas y después sólo es cuestión de copiar y pegar.
En fin, lo que quería decir -palabras más, palabras menos- es que este blog hoy cumple un año y me agrada saber y agradezco que haya personas que lo disfrutan y continúan visitando este espacio, a pesar de que escribo con poca frecuencia.
Sinceramente quisiera publicar más seguido, pero a veces las ocupaciones, la falta de inspiración, la vida social (¡porque sí tengo!) o sólo la necesidad de descansar me roban los días.
Sin embargo, hasta el día de hoy el viaje sigue avanzando poco a poco, con ritmo lento pero constante y mientras tenga algo que decir, el blog seguirá.
Todo empezó con algo como:
...Un día como hoy vio la luz y rápidamente dio sus primeros pasos...
La inspiración estaba desbordándose, las palabras fluían hacia los dedos y prometía convertirse en una historia muy emotiva -tanto como para conmoverme a mí misma-, llena de palabras de agradecimiento a todos quienes han viajado conmigo una o varias veces, para quienes siguen este vuelo y dejan testimonio de su visita.
Casi a la mitad del escrito, hice una breve pausa para releer y corregir lo que fuese necesario. Ajustar la extensión o editar algún párrafo, en fin satisfacer mi manía correctora hasta quedar conforme con lo que estaba escribiendo.
Sin embargo, por un brevísimo periodo de turbulencia, la tecnología hizo de las suyas y aunque no estoy peleada con las computadoras y creo que me defiendo bastante bien, no tengo la menor idea de qué rayos pasó...
- Quizás tuvo algo que ver el hecho de abrir varias ventanas, trabajar con varios programas a la vez, querer hacer N cantidad de cosas al mismo tiempo...Después del breve diálogo conmigo misma no me quedó más opción que reiniciar la máquina, porque simplemente no respondía a mis súplicas de que reaccionara; así que rogando porque hubiera quedado guardado todo el avance, la reinicié.
- Pero se supone que tengo un equipo con la capacidad de trabajar sin que se bloquee a cada rato...
- Pues si, pero... ¿será que tiene algún virus?, ahora que recuerdo a mi hermano ya le ha pasado así...
- Vale m...
...He aquí el resultado.
Así que además de darme cuenta que el botón de "GUARDAR AHORA" del editor de blogger no es efectivo contra bloqueos o apagones inesperados, perdí la inspiración y perdí mi escrito porque además por primera vez se me ocurre escribir directamente en el editor, cuando por lo general, guardo mis textos en un bloc de notas y después sólo es cuestión de copiar y pegar.
En fin, lo que quería decir -palabras más, palabras menos- es que este blog hoy cumple un año y me agrada saber y agradezco que haya personas que lo disfrutan y continúan visitando este espacio, a pesar de que escribo con poca frecuencia.
Sinceramente quisiera publicar más seguido, pero a veces las ocupaciones, la falta de inspiración, la vida social (¡porque sí tengo!) o sólo la necesidad de descansar me roban los días.
Sin embargo, hasta el día de hoy el viaje sigue avanzando poco a poco, con ritmo lento pero constante y mientras tenga algo que decir, el blog seguirá.
Por mientras
Amaneció y el día pintaba para ser un lunes desaborido, la escena onírica de la noche anterior me dejó una estela de curiosidad e inquietud y me despertó el estómago sin sacudirme el sueño.
Tantas delicias allí presentes me hicieron girar la cabeza y dar una fuerte mordida, pero el insípido sabor de la almohada espabiló los restos de cansancio no muy justo a tiempo; así que fue necesario saltar de entre las sábanas directo a los pantalones.
Una peinada a los dientes. Un poco de pasta en el cabello. Y caí en cuenta que en algún momento tenía que abrir los ojos o terminaría usando los zapatos como aretes.
El tiempo se encogía. Hubo que elegir entre maquillaje o desayuno...
Es más fácil pedir un café para llevar.
La tarde se fue entre planes, ideas, idas y regresos que -como desde hace varios meses- giran en torno a una fecha especial.
Me perdí el atardecer en un pestañeo y amanecí viéndole la cara a la luna. Seguía tan inmersa en mis pendientes que no supe del colapso. De repente todo cambió y por el momento, el acontecimiento parece estar suspendido en el aire.
Aún todo está confuso, no entiendo qué pasó, todavía no quiero creer que todo el proceso de cortar, pegar, medir, decorar y la revolcada en brillantina no servirá de nada. Quiero creer que es sólo un lapso. Que es culpa de la tensión, de las prisas. Del maldito estrés. Tengo la esperanza de que tendrá solución.
Por mientras habrá que poner un velo sobre los muebles, guardar el material y reempaquetar las cajas para protegerlos del polvo. Habrá que esperar que baje la temperatura, enfriar el ánimo y abrir los sentidos. Es necesario aclarar el pensamiento.
Por mientras, hay que cerrar la casa, no el corazón.
Tantas delicias allí presentes me hicieron girar la cabeza y dar una fuerte mordida, pero el insípido sabor de la almohada espabiló los restos de cansancio no muy justo a tiempo; así que fue necesario saltar de entre las sábanas directo a los pantalones.
Una peinada a los dientes. Un poco de pasta en el cabello. Y caí en cuenta que en algún momento tenía que abrir los ojos o terminaría usando los zapatos como aretes.
El tiempo se encogía. Hubo que elegir entre maquillaje o desayuno...
Es más fácil pedir un café para llevar.
La tarde se fue entre planes, ideas, idas y regresos que -como desde hace varios meses- giran en torno a una fecha especial.
Me perdí el atardecer en un pestañeo y amanecí viéndole la cara a la luna. Seguía tan inmersa en mis pendientes que no supe del colapso. De repente todo cambió y por el momento, el acontecimiento parece estar suspendido en el aire.
Aún todo está confuso, no entiendo qué pasó, todavía no quiero creer que todo el proceso de cortar, pegar, medir, decorar y la revolcada en brillantina no servirá de nada. Quiero creer que es sólo un lapso. Que es culpa de la tensión, de las prisas. Del maldito estrés. Tengo la esperanza de que tendrá solución.
Por mientras habrá que poner un velo sobre los muebles, guardar el material y reempaquetar las cajas para protegerlos del polvo. Habrá que esperar que baje la temperatura, enfriar el ánimo y abrir los sentidos. Es necesario aclarar el pensamiento.
Por mientras, hay que cerrar la casa, no el corazón.
Breve
He olvidado el olor de Benito,
el color de Morelos,
la voz de Nezahualcóyotl,
la cara de Sor Juana,
la valentía de Zaragoza
y el valor de Hidalgo
el color de Morelos,
la voz de Nezahualcóyotl,
la cara de Sor Juana,
la valentía de Zaragoza
y el valor de Hidalgo
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