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De noche todo se fusiona

Los soldados están preparados para iniciar la operación de rescate de las princesas, hijas del millonario más famoso del mundo. Se adentran poco a poco en la espesura del bosque, recorriendo largas veredas con enormes árboles. Las lluvias recientes han dejado el terreno lodoso y resbaladizo, pero el pelotón está perfectamente entrenado para sortear todo tipo de dificultades.

Tras subir una pequeña colina, descubren la guarida donde se encuentran las princesas. Por fuera no es más que una hermosa casa de rejas blancas. Su lujosa fachada contrasta con la oscuridad de la zona donde se encuentra. Bajando la colina se aprecia una extensa playa, con arena brillante y el pacífico mar que se mueve suavemente al ritmo que la brisa le indica.

El regimiento rodea la residencia y se disponen a irrumpir para liberar a las hermosas mujeres, cuando de repente un grupo de piratas les sale al paso. El general se enfrenta al capitán. Los piratas defienden el tesoro del barco fantasma. Empieza la batalla. Espadas y lanzas contra granadas y metralletas.

Dentro del cuartel-mansión también se libra una batalla: las princesas luchan como todas unas guerreras contra los mafiosos que las mantienen prisioneras. Las armas se encuentran a su paso. Zapatillas, jarrones, platos, sillas, todo lo que puedan aventar y usar como obstáculo para impedir que se acerquen a ellas. Patadas, mordidas y rasguños también funcionan para defenderse…

Me veo, observándolos desde la ventana.

Santiago, Mateo y Miranda juegan de igual a igual. Sin importarles el lodo en sus ropas y los juguetes llenos de tierra. Mientras la guerra ocurre en su imaginación con el jardín como escenario, sus pequeñas voces dan las órdenes precisas y entonan los efectos especiales perfectos para dar vida a la misión. La utopía de la igualdad de géneros se materializa al verlos tan divertidos, sin preocupación alguna. Y me recuerdan que alguna vez jugué lo mismo.

- ¿Dónde están esos torbellinos?, pregunta una voz.
- No te preocupes, yo los cuido… como si fueran míos. 


Un mismo tema. Dos noticias diferentes.

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Por mientras

Amaneció y el día pintaba para ser un lunes desaborido, la escena onírica de la noche anterior me dejó una estela de curiosidad e inquietud y me despertó el estómago sin sacudirme el sueño.

Tantas delicias allí presentes me hicieron girar la cabeza y dar una fuerte mordida, pero el insípido sabor de la almohada espabiló los restos de cansancio no muy justo a tiempo; así que fue necesario saltar de entre las sábanas directo a los pantalones.

Una peinada a los dientes. Un poco de pasta en el cabello. Y caí en cuenta que en algún momento tenía que abrir los ojos o terminaría usando los zapatos como aretes.

El tiempo se encogía. Hubo que elegir entre maquillaje o desayuno...
Es más fácil pedir un café para llevar.

La tarde se fue entre planes, ideas, idas y regresos que -como desde hace varios meses- giran en torno a una fecha especial.

Me perdí el atardecer en un pestañeo y amanecí viéndole la cara a la luna. Seguía tan inmersa en mis pendientes que no supe del colapso. De repente todo cambió y por el momento, el acontecimiento parece estar suspendido en el aire.

Aún todo está confuso, no entiendo qué pasó, todavía no quiero creer que todo el proceso de cortar, pegar, medir, decorar y la revolcada en brillantina no servirá de nada. Quiero creer que es sólo un lapso. Que es culpa de la tensión, de las prisas. Del maldito estrés. Tengo la esperanza de que tendrá solución.

Por mientras habrá que poner un velo sobre los muebles, guardar el material y reempaquetar las cajas para protegerlos del polvo. Habrá que esperar que baje la temperatura, enfriar el ánimo y abrir los sentidos. Es necesario aclarar el pensamiento.

Por mientras, hay que cerrar la casa, no el corazón.

Para usted señora

- ¿Ya te despertaste?... ¡Apúrate!... ¡Cuidado!... No vas y punto... Todo les tiene uno que decir... ¡Ya estoy hartaaaaa!...

No, yo sé que no.

Sé que aunque lo tengas que repertir todos los días, lo harás.
Seguirás pendiente de la comida, de que lleguemos temprano, de donde estamos, de con quién salimos. Sé que no dejarás de preocuparte. Seguirás despertándote por las noches, recorrerás cada cuarto para verificar si ya estamos en casa, si ya nos dormimos; cerrarás la ventana y si el tiempo lo amerita nos pondrás la colcha encima. Te seguirá preocupando si tosemos o estornudamos más de tres veces seguidas, te afligirá vernos calmados sin hacer relajo -sabes que algo pasa-.

Tú lo sabes, yo lo sé: ya no somos niños, pero ya entendí que por más que te lo repita, para ti seguiremos siéndolo y al escuchar nuestra voz diciendo 'oye, ma' será motivo suficiente para que tu corazón dé tres vueltas, dejarás todo lo que estés haciendo y tus ojos entrarán en nosotros para buscar la causa del dolor.

A pesar de que nos corras de vez en cuando, sé muy bien que desearías tener un gran terreno, construir todas las casas juntas y tenernos cerca para seguir viéndonos llegar aunque sea al hogar de cada uno.

Las diferencias, los desacuerdos, tú con tu ley, yo con mis necedades; tu protección exagerada pero comprensible, mis ganas de -y mi miedo a- ser libre e independiente tal vez algún día nos hagan perder la paciencia, por lo que nunca podré decir que todo ha sido un paseo entre nubes, hubieron y seguirán sucediendo cosas grises, así como también hemos tenido y llegarán aún más días llenos de luz y sol.

Cada año suele ser igual: no quieres regalos, no quieres festejo, no quieres ni siquiera que llegue el día; pero ya sabes que soy terca y suelo no hacerte mucho caso, por eso estoy pensando en tantas palabras, mientras mi mente se llena de recuerdos, porque ya tengo tu regalo y porque no encuentro nada mejor para obsequiarte, mas que decirte:

GRACIAS



... y feliz cumple ma'!

Hoy en tu cumpleaños

¿Hace cuánto que te doy un regalo sólo "por cumplir"?
¿Hace cuánto que no partimos un pastel ni te cantamos las mañanitas?
¿Hace cuánto que no pasas este día aquí?
¿Hace cuánto que no lo celebras? o más bien, ¿aún lo celebras?

Todavía recuerdo la última vez que estuviste sentado frente a la mesa y gritábamos '¡mor-di-da, mor-di-da!' al tiempo que nos colocábamos detrás de ti para embarrarte la cara en el pastel. Ricardito se agandalló. Rogelito apenas te alcanzaba. Y yo, yo hice como que te empujaba porque realmente no quería que te ensuciaras -además, el pastel de chocolate lo prefiero sin mocos-.

No fue necesario tanto adorno, ni globos, ni invitados poco especiales; sin embargo, la comida, las fotos, las risas se mezclaban y le daban un tono cálido al momento mientras poco a poco anochecía, hasta que el furor se calmó y el pastel se terminó.

Entonces te levantaste.

- Bueno, estuvo bueno. Voy a salir. Tengo que ir al hospital. Ya regreso al rato.

- ¿Voy contigo?, pregunté.

- No, mejor otro día. Te vas a aburrir ahí. Mejor duermanse temprano.

Ni siquiera recuerdo el número de velitas en el pastel, lo más seguro es que era el típico signo de interrogación.

Pero hace cuánto de eso. Después todo fue cambiando, la ausencia se fue prolongando por toda la noche, toda la tarde y noche, todo el día, tarde y noche, hasta que se convirtió en un día más en que no sé si te veré por la mañana, por la tarde, por la noche o quizás hasta el día siguiente, cuando la felicitación y el regalo se entregan nomás porque sí. Se ha vuelto tan habitual que lo extraño sería poner 'las mañanitas' para despertarte, traer un pastel y volver a gritar '¡mordida!'.

Parece tan irreal que más de una vez he creído que ese recuerdo fue un sueño.

Hoy, poco ha cambiado. Hoy parece aún más lejano, más soñado, más frío, cada vez menos real. De todas formas, sabes que no lo olvido, sé que esperas algo que acompañe al regalo y que vaya envuelto en bromas, sarcasmos y comentarios irónicos.

Feliz cumpleaños papá... ......................donde sea que estés.





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Listening to: Alejandro Fernández - Las Mañanitas
via FoxyTunes

Aprendizaje

"A mi edad yo ya estoy para olvidar, no para aprender"...

...Apuntó con ironía mi padre cuando una vez más perdí la paciencia tratando de enseñarle a usar la laptop que compró hace tiempo, y que ha sido más aprovechada por mis hermanos y yo; pero finalmente decidió perderle el miedo y manejar la compu a su gusto, y no que la compu lo maneje a él.

Y es comprensible su actitud; lo veo ahora descubriendo un mundo totalmente nuevo y recuerdo cuando él mismo nos compró nuestra primera computadora -pantalla en negro, MS-DOS, lenta como una babosa y esos 'pequeños' disquetes del tamaño de una caja de cd-, y éramos nosotros los que parecíamos ratones asustados, siempre con la precaución, temor más bien, de no tocar algo indebido, esperando que nuestro sensei de la tecnología nos explicara el paso a paso desde el indispensable 'encender el regulador' hasta usarla primordialmente para los juegos de arcade (mal de familia). Por cierto, no tengo idea qué pasó con el mentado sensei, tal vez la tecnología se lo tragó en algún momento.

Confieso que perdí el interes por un largo tiempo hasta que se volvió casi obligatorio entregar los trabajos de la escuela 'a computadora', tuve así que abandonar mi monstruosa y ruidosa máquina de escribir, que aún a veces usa mi padre cuando no hay nadie disponible para redactar, y sobre todo, imprimir sus documentos.
Así que regresé a la compu, ahora ya con monitor a color, windows e internet; teniendo siempre la ayuda-recomendación-vigilancia-advertencia-amenaza de mi hermano que lo único que lograba era hacerme sentir pánico.

Pero sí... aprendí y sinceramente no fue gracias a él, pero tampoco lo hice sola... y después de unas tres o cuatro veces de gritar en silencio -¡ya jodí esta madre!- y correr al teléfono para una clase intensiva en reparación de pc's, le perdí el miedo.

Ahora me toca respirar muy profundo, estirar mis piernas y mi cuerpo entero y recuperar la paciencia perdida para seguir la clase y explicarle a mi alumno que cada vez que aparece una mano señalando con el dedo índice alguna frase o palabra significa que es un link o enlace a otra página con inform... bueno ustedes saben qué es un link...

Aaah... si lo vieran...
se desquiciarían,
se divertirían
y se enternecerían
como yo...

..................... es un buen tipo mi viejo...