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Un café y un adiós



Esta mañana inició de forma inusual y lo digo porque no todos los días desayuno escuchando una discusión y viendo a una pareja romper por una escena de celos.

Simplemente se detuvieron, justo ahí, en el portón. No les importó o ni siquiera vieron la ventana abierta, no notaron mi presencia.

Ella reclamaba, él se defendía. -¿Por qué te le quedas viendo? -No estaba viendo nada. Muchos argumentos, la misma pregunta una y otra vez. -¡Estás inventando cosas! -¿Y si yo hiciera lo mismo? Nada pudo convencerla, nada pudo librarlo.

Tomaron caminos distintos después de varios gritos, mucha ira y demasiada frustración. Tan sólo recuerdo que él esperó un poco más viéndola alejarse. Me dolió su tristeza.

No conozco sus historias ni sus vidas ni creo volver a verlos alguna vez pero se fueron dejándome un recuerdo de cómo se derrumba el amor cuando no hay tolerancia y sí posesividad.

Quizás el amor se esfuma porque cuando lo tenemos, olvidamos que llegó para ponernos alas y nosotros insistimos en atarlo con cadenas.

No encuentro título para esto

Que un perro me mordiera las manos se convirtió en un sueño muy recurrente. Siempre me dolía pero no gritaba aunque me quejaba con insistencia. Mis dedos sangraban y me veía tan desesperada hasta que llegaba el momento cuando ya no sentía más dolor. Otras tantas veces me enfrenté a fantasmas desconocidos. Sucesos extraños. Hablaba frases casi apocalípticas.

Creí que sólo eran alucinaciones sin sentido.

Entonces un día, entendí el significado de lo que veía. Abrí los ojos e intenté cerrar el corazón pero este necio desbaratado, se negaba a entender razones y seguía usando su pretexto favorito: el amor. Después pensé que quizás la venganza le daría tranquilidad, que si no podía exprimir de mi cuerpo hasta la última gota de dolor al menos podría hacerle sentir un poco de satisfacción.

Anhelaba ver el sufrimiento en otros ojos, tenía los medios adecuados, las armas infalibles, el deseo cegador. Se me ocurría provocar dolor, causar todo el daño posible, verte morir de tristeza; se me ocurría reírme en tu cara y disfrutar tu agonía. Se me antojaba no perdonarte jamás. En cada escenario que imaginaba se me ocurría que salía ganando. Creía que no tenía nada que perder, pues ya te había perdido.

Tenía esa idea loca dándome vueltas por la cabeza, noche y día. No lo puedo negar, nada de lo humano me es ajeno. Soñaba con venganzas pero despertaba con amarguras, me pesaban los hombros, me dolía el cuello y la espalda.

Viví y sentí cosas que jamás había experimentado.

Odié.

Tenía una batalla en mi interior. Un sí y un no disputándose mi cordura. Caminé con mis pies como piedras, hasta que enterré, borré, quemé, eliminé y me deshice de lo poco que tenía y lo mucho que cargaba. Traté de bloquear mis pensamientos con música y lectura, me perdí en viajes inesperados, medité. Lloré noches enteras. Hasta sentir que el odio se diluyó de mis ojos. Hasta sentir que el fuego de la venganza se extinguía.

Así entendí que nada resulta como uno lo imagina, que no hay venganza que cure heridas y que las heridas cierran, siempre que uno quiera. Que hay cosas que no comprendo pero ahora sé que suceden. Que amo sin condiciones. Que no soy mujer de maldiciones, ni rencores. Que deseo todo el bien para ti, pero sobre todo quiero lo mejor para mí. 

Aún me quedan muchas preguntas, pero es mejor no insitir en buscar respuestas.

Descubrí que no soy débil. Comprendí que el perdón es la mejor respuesta. Y que todavía creo en el amor.
Tal vez es tiempo de hacerle más caso a mi intuición o a mis sueños.

Tal vez debo dormir más y soñar menos.

Tal vez debo esperar menos o nada.

Tal vez tengo que aprender a fingir y aparentar que no me importa.

Tal vez soy muy egoísta.

Tal vez podría eliminar la diferencia entre un "te quiero" y un "te amo".

Es que a veces me resulta tan confuso entender mis pensamientos, que me es necesario comprobar que estoy equivocada, pero si no me equivoco entonces me quedo pasmada.

Y luego pasa que me salgo de mí. Y mi cuerpo va y viene y hace todo lo que la rutina le ha enseñado, pero yo no, simplemente no estoy.

Mi mente se queda en la cama y mi corazón, sólo me convierte en sobreviviente.

Y ha sido así desde el día que me fui. Desde aquel momento en que me marché, sin decir más nada, ni siquiera un adiós.

Simplemente caminé sin voltear la mirada y con los hombros pesados, hasta que lejos de su vista me detuve, me cubrí el rostro con las manos y por fin lloré.

Tal vez pronto cambiará. Sé que así será. Sólo basta sacudirme un poco más.

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Realidades

Mientras estos días se extinguen, voy dejando atrás la pesadez de los mismos, que vinieron como tormenta nocturna sin previo aviso.
Después de lo vivido, después de lo aprendido, la experiencia queda, los traumas afectan, pero no queda más que vencer el miedo, superar las adversidades y seguir hacia adelante. Entender que "el miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son".
Pero la realidad no se puede ocultar y la verdad es que la gente no habla más que de lo terrible y peligrosa que se ha vuelto la vida que nos está tocando vivir… y así crece y se anida el miedo. Nos gana, nos apresa, nos frustra.
Y poco a poco se acostumbran a vivir con temor a la noche, al día, al vecino, a pasar por el mismo lugar; viven temerosos de salir a la tienda, de hablar con desconocidos, de caminar sin compañía. Es cierto, no hay seguridad, no la hallaremos en las calles o en quienes se supone que trabajan para eso; hay pánico y desconfianza.
Cuando será el momento en que podamos recuperar la tranquilidad? ¿Algún día podremos volver a sentarnos en las afueras de nuestras casas, con las puertas abiertas? No lo sé. Eso parece una ilusión. Sólo sé que no quiero, ni debo guardar miedos y angustias porque a veces la vida nos hace reír pero también nos hace llorar.


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La vida compensa

Crecí jugando sola, buscando en mis muñecas la compañía que los genes me negaron. Cuando abandonaba la bicicleta, cuando me cansaba de cazar lagartijas o de matar hormigas en el patio de la abuela; después de jugar a las escondidas o a las guerritas con mis hermanos, regresaba al mundo ése con el que sueñan las niñas, donde pueden ser princesas, las hadas existen y su casa no es el fuerte de guerra de los soldados, ni se llenan de tierra y jamás, jamás se despeinan.
La hora del té era en compañía de una fauna de peluche, la 'hija' era una muñeca más grande que yo y siempre dormíamos abrazadas. Era la cajera y la compradora; la aeromoza y la pasajera; la mamá y la hija; la estilista y la cliente. Dos personajes en una sola persona, siempre.
Crecí buscando la complicidad y la confidencialidad en mis hermanos y el único primo al alcance, pero poco a poco entendí que los niños no entienden las cosas de niñas y a las niñas no les interesan las cosas de niños.
Tarde encontré a mi primer alma afín. ¿Tarde o justo a tiempo? No lo sé. Pero apareció. A partir de ahí aprendí el significado de amiga, de amistad, de hermandad.
Después de que sólo pedía una, he llegado a tener tantas hermanas que no me he perdido las experiencias que suelen contarme ellas que sí las tienen.
Sé lo que significa compartir una habitación e incluso la misma cama. He aprendido a dar un consejo y tener la fortuna de recibir muchos más.
Cuento con alguien que puede ayudarme a decidir qué aretes combina con la blusa y hasta ayudarme a continuar con la frente en alto aunque el mundo se me caiga a pedazos.
Tengo quien me pinte las uñas de la mano izquierda, con quien ir de compras, quien me planche el cabello aunque prefiera estar despeinada; alguien para compartir y comentar libros, música, fotos y muchos detalles más; alguien que me dice "subiste de peso, pero te ves bien" o tal vez me dice "estás muy flaca, pero te ves bien".
He secado lágrimas y he encontrado muchos hombros donde derramar las mías.
He encontrado con quien hablar de 'esos' temas, cuando el corazón se agita al pronunciar un nombre, cuando la felicidad o el llanto no se pueden ocultar. Son ellas con quienes puedo platicar día y noche, mientras combatimos el insomnio hasta quedarnos dormidas, con quienes he reído hasta llorar o hemos llorado hasta convertir el llanto en carcajadas.
También he sufrido la tristeza y el dolor de la separación porque tienen que seguir su camino o quizás porque algún malentendido sacudió nuestras mentes. He padecido también por sus desventuras y me he afligido por sus momentos de debilidad.
He vivido el gusto de compartir la ropa, los zapatos, bolsas y demás sin tener que pelear porque lo tomen a escondidas.
Tengo quien me jale las orejas y a quien regañar cuando tropecemos con las mismas piedras. Sé que aquí está 'la banda' que 'le partirá la cara', o bien, me acompañarán al altar. 
He sido confidente de una boca y tengo muchos oídos que escuchan mis palabras.
Son lazos inquebrantables. Una unión que con el tiempo no caduca, no conoce celos, envidias o rencores; más bien resta el dolor y multiplica la alegría.
Quizás llegaron solas, en grupo o por intercesión de alguien más. Probablemente han estado acompañándome más de una década o menos de un lustro, pero tengo la enorme dicha de tenerlas a mi lado y saber que a pesar de la distancia o a pesar de los años, no se han alejado; por el contrario, permanecen más unidas que nunca.
Gracias a ellas dejé de sentirme sola, porque aunque la sangre no me dio hermanas, la vida se encargó de ponerlas en mi camino.


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De los días recientes

A las ideas hay que agarrarlas por el cabello, pero casi siempre aparecen calvas. Por eso muchas se me pierden por andar distraída. Cuando llega una por lo regular la escribo o la grabo, pero bastan dos segundos de descuido para que el 90% desaparezca y me quede con dos palabras en desorden. Detesto cuando eso pasa, y sucede que me pasa, cuando me pasan muchas cosas.

Del último mini post a la fecha, ha seguido lo que a mí me parece una buena racha. No, no he ganado la lotería, tampoco descubrí la fuente de la eterna juventud ni gané un Pulitzer, mucho menos un Nobel. Sigo durmiéndome tarde -ya entendí que eso es casi genético-, pero he dormido bien, sin soñar con sangre, fantasmas o arañas; es más, ni siquiera recuerdo haber soñado. Y eso para mí es una buena racha.

El corazón está contento, la actividad social marcha bien, hay cierta paz en casa, se acortaron algunas distancias, el nuevo juguetito me tiene enganchada aunque no me deje adelgazar deudas; también las colaboraciones llegaron en buen momento, las andanzas me recordaron por qué me gusta mi profesión y el curso conforme avanza me tiene más emocionada, ya fantaseo con viajar al país de la pizza y la pasta. Y si me gano la lotería, te llevo conmigo. ¿O me gané la lotería porque te llevo conmigo?

En fin, que de todo quisiera hablar, o escribir. De la lectura de las noches y de los libros que tengo en la lista de espera; que estuve pensando en la creencia de las abuelas, sobre que después de mucha risa, viene el llanto. Algo así decía la mía. Pero de todas formas me he reído muchísimo en los últimos días.

Y entonces me voy llenando de historias que después no sé cómo soltar, las letras no concuerdan, las palabras no armonizan, las ideas huyen, la inspiración se esconde. Sin embargo, después de darle muchas vueltas, pensar, escribir, borrar y pensar otra vez, llega el momento cuando todo fluye, cuando una serie de elementos como una exquisita cena, deliciosa compañía, un paseo por la ciudad, buena plática y muchas carcajadas, se combinan y resultan un excelente digestivo mental.


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Gracias Abril

No suelo hacer balances mensuales de lo vivido, pero vale la pena decir que éste ha sido un buen mes.

Así que, gracias Abril por

La buena compañía
Los buenos momentos
Los bellos lugares
Las oportunidades
Los abrazos, el cariño, el amor dado y recibido.
Gracias por el sueño pesado y también por las noches sin dormir, porque gracias a ellas han nacido las palabras que terminan en escritos como éste.
 

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Waking up

Hoy solo quiero oír música, perderme entre melodías, dejar que los minutos se diluyan, quiero conseguir de alguna manera calmar mis pensamientos, algo con lo que pueda entretener a mi memoria y alejarla de todo lo que ve, escucha e imagina. 

Dejaré que el sueño me atrape, mientras oigo la particular voz de Damien Rice, que tiene un algo que logra que mis pies tarareen mientras mi corazón se estruja.


No sé por qué, pero siempre me pasa lo mismo con sus canciones.


Me encanta su semi anonimato por estos rumbos, una guitarra y la combinación de los violines con esa voz que siempre parece estar a punto del llanto.


No digo más… sólo escucho.



 

The connoisseur of great excuse
Older chests
Grey room
Cannonball
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Hazle caso a tus sueños,

pero a los que ocurren

cuando tu mente consciente está dormida,

no a los que te inventas

cuando estás despierta.
Por algo te llaman 'Malecón de las Ilusiones'
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De noche todo se fusiona

Los soldados están preparados para iniciar la operación de rescate de las princesas, hijas del millonario más famoso del mundo. Se adentran poco a poco en la espesura del bosque, recorriendo largas veredas con enormes árboles. Las lluvias recientes han dejado el terreno lodoso y resbaladizo, pero el pelotón está perfectamente entrenado para sortear todo tipo de dificultades.

Tras subir una pequeña colina, descubren la guarida donde se encuentran las princesas. Por fuera no es más que una hermosa casa de rejas blancas. Su lujosa fachada contrasta con la oscuridad de la zona donde se encuentra. Bajando la colina se aprecia una extensa playa, con arena brillante y el pacífico mar que se mueve suavemente al ritmo que la brisa le indica.

El regimiento rodea la residencia y se disponen a irrumpir para liberar a las hermosas mujeres, cuando de repente un grupo de piratas les sale al paso. El general se enfrenta al capitán. Los piratas defienden el tesoro del barco fantasma. Empieza la batalla. Espadas y lanzas contra granadas y metralletas.

Dentro del cuartel-mansión también se libra una batalla: las princesas luchan como todas unas guerreras contra los mafiosos que las mantienen prisioneras. Las armas se encuentran a su paso. Zapatillas, jarrones, platos, sillas, todo lo que puedan aventar y usar como obstáculo para impedir que se acerquen a ellas. Patadas, mordidas y rasguños también funcionan para defenderse…

Me veo, observándolos desde la ventana.

Santiago, Mateo y Miranda juegan de igual a igual. Sin importarles el lodo en sus ropas y los juguetes llenos de tierra. Mientras la guerra ocurre en su imaginación con el jardín como escenario, sus pequeñas voces dan las órdenes precisas y entonan los efectos especiales perfectos para dar vida a la misión. La utopía de la igualdad de géneros se materializa al verlos tan divertidos, sin preocupación alguna. Y me recuerdan que alguna vez jugué lo mismo.

- ¿Dónde están esos torbellinos?, pregunta una voz.
- No te preocupes, yo los cuido… como si fueran míos. 


Un mismo tema. Dos noticias diferentes.

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XXIX


Si me regalan bendiciones, lo mejor que puedo hacer con ellas es compartirlas.

"Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo distes,
a Vos, Señor, lo torno;
todo es vuestro,
disponed a toda vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y gracia,
que ésta me basta".
(San Ignacio de Loyola)


Creo que ser noctámbula me viene de nacimiento.

- Estas son las mañanitas que cantaba el rey David, hoy por ser tu cumpleaños te las cantamos a ti, duerme Ana ya duerme, mira que ya anocheció, los pajarillos aún no cantan la luna está en su esplendor...
(Así me cantaba escribiendo la de las pláticas nocturnas que se prolongan hasta las 6 de la mañana).
- ¿Ni siquiera hoy te dormirás temprano?
(Cómo podría, si a estas horas me estaban arrastrando a este mundo)

Fría o inexpresiva tal vez sea por precaución.

- Agradezco que nos hayamos cruzado en esta vida, tu confianza, tu apoyo y empujones...
(Ahí los tienes, te los has ganado y los tendrás para siempre).
- Es rara la forma en que nos encontramos, pero es padre el resultado...
(¡Ay!... creo que me entró una basurita en el ojo)

Pero por dentro mi sangre hierve

(Es una sensación rara en mi pecho... como si algo creciera dentro).
- Estás llena de amor.
(Con razón no me da hambre de nada más)
- ¡Vamos a brindar!
(Por todo lo que dijimos y lo que se va a sumar).

Y mi corazón no se detiene.

Anda pasa sin miedo,
aquí la puerta permanece abierta,
ya no se cierra más.
Lo acepto, no cualquiera entra,
aquí no es motel de paso y tampoco prisión,
pero el que entra ya no se va, jamás.

(Soy patética para las rimas, le comenté a Wolf. No serías una buena rapera, me dijo. Total, ni me gusta el rap).



Y cuando inicio sesión, que me sorprende Google, una vez más.


Otro más que se va


A pocas horas del final, llega el recuento.

He viajado de todas las maneras posibles, estuve rodeada de compañía o en la más completa soledad; volé, caminé, nadé, rodé, corrí. Me perdí entre espejos, jugué y canté como una niña; sostuve a alguno entre mis brazos y lo vi desaparecer o crecer en tan sólo una noche.

En ocasiones me quedé atrapada en los extraños lugares de siempre y algunas otras veces conocí maravillosos mundos nuevos. Vi correr sangre entre mis dedos y sentí el agua a veces limpia, a veces turbia envolver mi cuerpo. Permanecí inmóvil o recorrí largos senderos, mientras reía, mientras lloraba; luché contra objetos, seres y animales que me atacaron.

Sentí la tierra en mis pies, el aire entre mi cabello, el agua por mis manos, el fuego en mi interior. Aun cuando todo dormía, mis sentidos permanecieron despiertos.

Porque el año viejo siempre deja cosas buenas. Porque muchos viajes más le esperan a este inconsciente subconsciente, este que nunca me deja sola, que no duerme, que se adueña de mi, que te trae día y noche y me pinta con tu aroma una imagen tuya a donde quiera que voy. Porque ustedes estuvieron y siguen aquí conmigo, en este pequeño gran espacio.

Por eso, brindaré.

Rumbos

Caminos paralelos, distintos, distantes, se cruzan en algún punto del viaje; personas y personalidades congenian, se complementan y logran empatía.
Tan sólo basta un minuto –quizás menos- para crear una chispa que encienda la luz en la ruta que a partir de ese momento recorrerán simultáneamente.
Después de eso empezarán las preguntas, las historias; llegarán las citas, las reuniones, las pláticas que parecen no tener cómo empezar y después parecen no tener fin.
Se agregan las coincidencias, los comentarios, los puntos de vista, los puntos en común y las diferencias también; las bromas, el sarcasmo, las ironías y lo mejor de todo… las risas.
Nace una cálida sensación que impulsa a abrir las puertas de la confianza, dejas entrar y te permites salir.
Recoges en el vuelo a un nuevo pasajero. Un ser que a partir del primer contacto ya dejó su huella imborrable en ti. Uno de quien aprenderás, mucho o poco, para bien o para mal, no importa cuánto dure su presencia; mientras al mismo tiempo, te conviertes en integrante de su viaje y ahí también permanecerás tú.
Al final del encuentro, ya hay una próxima vez y te queda la satisfacción en el rostro y una sonrisa en el alma de ser prueba, testigo y partícipe del sublime momento de conocer a alguien que pronto llamarás AMIGO.


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Chicas, es un gusto, un placer y un honor haberlas conocido.

Inesperado

Hoy un acercamiento tímido  
 
y el olor de un libro nuevo  
 
me robaron una sonrisa. 
 

Septiembre otra vez (II)

Aquí en soledad quiero brindar, sin vino, con música y nadie más.
Brindaré por dos cosas.
Brindo por mi dolor. Ese que me invade noche a noche, que no me deja respirar porque me reclama que tenía todo y lo dejé escapar.
Y brindo también por mi valor. El valor de estar aquí enfrentándome a mis pensamientos, al anhelo de sentirte, recordarte y aguantar el deseo de volverte a abrazar. Valor por reconocer que aposté todo y perdí; que di todo, que amé y estuve dispuesta a luchar.
Lo supe desde tiempo atrás, la razón me lo decía, pero le había puesto un velo que me resistía a quitar.
Qué ilusa fui, me sentía invencible, poderosa; hoy tengo miedo, y me invade la soledad.
En los días de angustia me ahogaba en pensamientos, buscaba una escapatoria a la ansiedad, quería escribir las mismas palabras llenas de coraje y dolor, palabras que la ira pensaba por mí; sin embargo no llegaban nunca, no lograban cuadrar; hacía y deshacía textos que no me terminaban de gustar. Ahora entiendo que no era furia lo que había dentro de mí, sólo una enorme tristeza por la certeza de que había llegado el final.
Ya no tiene caso hablar del silencio, de la cobardía, de las mentiras; los reproches no tienen sentido. Nada de eso hará la situación cambiar.
Hoy aquí me detengo sólo por un momento, para tomar un respiro y recuperar el ánimo de continuar.
Habrá que tomarlo con calma y la cabeza fría, tienes razón en decir que el perdón no sirve para mejorar lo pasado, pero el futuro tal vez; después de todo llegué a mi límite, me conocí un poco más y aunque tomó más tiempo de lo que creí, hoy sé bien lo que quiero y para bien o para mal, tú no puedes ni lo quieres dar.
No me rindo aún, ni tengo nada que celebrar, falta mucho más; todavía quedan noches sin dormir, queda mucho qué pensar.

Septiembre otra vez (I)

Vuelve el día, vuelve el tiempo aquel en que la vida giró.
De nuevo aquí sin poder detenerlo, sin poder regresarlo, las noches vuelven a hacerse largas y el sueño muy corto. Vuelvo a ganarle la carrera al despertador. Parece un estigma que reaparece desde hace dos años ya.
No sé qué pasa, todo es tan extraño y siento que se me va de las manos. Las ideas se agolpan buscando salida, pero basta pensar en nuestro tiempo y todo fluye con cierta naturalidad, así mis manos te recuerdan y sin dudar encuentran el camino directo hacia cada palabra.
Y recuerdo que nunca una mirada había tocado de esa manera mi ser, ahora no sé donde están esos ojos que escudriñaban mi alma brincando cualquier barrera, esa luz que dejé apagar.
Me acostumbraste a ser princesa, a caminar sobre las nubes sin sentir jamás las brasas ardiendo bajo la planta de mis pies, estabas siempre a mi alrededor cuidándome de cualquier daño, protegiéndome como un escudo de piedra y sin lastimarme ni siquiera con un suspiro. Ahora el dolor habita adentro.
Entonces por fin entiendo tus palabras, ahora comprendo mucho mejor. Sé que piensas que ya es muy tarde, lo sé, no es tiempo para arrepentirse sino para valorar, es cierto lo que dicen que desde lejos las cosas se aprecian mejor.
Entre sombras escribo y se cruzan los recuerdos, pienso en días de alegría y de dolor.
He tocado el cielo y la tierra. He probado la miel y la hiel. Amé y me sentí amada. Lastimé y fui herida. Recibí mucho, entregué todo y de todas formas no me queda nada.
Ha tomado tiempo y no sé cuanto falta aún pero siempre he creído que en esta vida nada ocurre por azar, tiene una razón. Reconozco mis errores pero también puedo afirmar que he aprendido tan sólo un poco más.

4 bodas

La primera, tan ajena como inesperada. Casi de última hora. Un lugar distante, distinto. Invitada suplente. Nuevos personajes entrando en mi senda, yo entrando en la de ellos.
A distancia pensando en ti, imaginándote a mi lado mientras grababa pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo.

La siguiente, de lazos más cercanos. Llegó poco a poco, sin causar tensión.
Rodeados de elegancia y distinción fue un evento tan correcto como los protagonistas.
Y yo a distancia pensándote a mi lado mientras grababa pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo.

La tercera llegó por orden cronológico, pero la de mayor importancia. La más cansada, la más prolongada. La que causó desvelos, coraje, estrés; la que hasta en el último momento tenía algo pendiente. Días previos que se escurrieron como agua, llenos de tensión, momentos que pedían a gritos acabarse pronto.
Y ahí estoy de nuevo. Y soñé que estarías ahí. Pero una vez más me ví a distancia pensando en ti, figurándote a mi lado mientras grababa pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo.

La última fue preocupante mas que excitante. Una decisión precipitada, ideas ambiguas, deseos confusos. Una hilera de sucesos que acrecentaron las ganas de correr, gritar, detener el evento, convertirme en villana o heroína. Vi la tristeza en sus ojos pero al final la decisión ya estaba tomada.
Ahí también estuve conmigo misma a distancia pensando en ti, pero esta vez de nada serviría grabar pequeños detalles para reconstruir la escena cuando pudiera contarte todo, ya sabía que no estarías a mi lado.

Cuatro historias tan distintas entre sí, cuatro eventos que viví y en los que uno a uno fui definiendo mis anhelos, pensando si algún día me tocará a mí, si en realidad llegará el momento en que me sentiré lista.

Es un momento que quiero vivir pero a pesar de lo que escucho no creo que la presión social o biológica, por ahora, me hagan cambiar de opinión, simplemente aún no siento esa inquietud y sobre todo prefiero concentrarme en lo que vendrá después, para mí, el tiempo siguiente cuenta más que las fotos, el vestido y el pastel.

No sé cómo será el camino para todos ellos, desconozco los pasos que cada uno dará, sólo deseo que a estos ocho corazones, la vida los llene de felicidad.
 

Vuelve a ser tú

Hay actitudes que me agrietan los ánimos, palabras que se me clavan como espinas, acciones que me hunden entre mis propios huesos. Hay sucesos que me revuelcan los sentimientos y liberan ciertos demonios que lo único que hacen es revolverme la cabeza. Y entonces empiezo a cuestionarme.

A veces mis convicciones se pelean con las tradiciones porque me parecen una estupidez, y sobre todo cuando por 'mantener' esas costumbres se pierde el sentido de la vida -qué todavía no sé exactamente cómo definirlo- pero creo que desde el momento en que lo que estás por hacer no te convence, es mejor enfrentarse a los gigantes, decir NO, claro y fuerte, dar la vuelta y emprender la retirada, aunque parezca cobardía.

No es fácil es cierto, nadie nos prometió un jardín de rosas, pero no será el fin del mundo, a pesar de que por momentos lo parezca. Poco a poco el vacío se irá reduciendo y el panorama volverá a teñirse de color.

- Si tan sólo pudiéramos regresar el tiempo. Me dices con la mirada clavada en el infinito. Y te lanzo mis miradas que hablan por sí solas. - Ya sé lo que me vas a decir.

Todos lo deseamos alguna vez, pero sabemos que esa es la utopía favorita del ser humano. El tiempo no se detendrá y mucho menos regresará, lo único que puedes hacer es retomar tus pasos para enderezar tu camino, seguir sobre tus ideales para alcanzar tus metas.

No pretendo convencerte de nada. Mis palabras sólo sirven para hacerte ver lo que ya sabes. Tú tienes la solución, ya lo has pensado, lo sientes, pero no te atreves a hacerlo. Si ya no tienes nada que dar, por más que te esfuerces no será natural. Si estás al límite, pronto colapsarás. Si sientes que ya hiciste tu mayor esfuerzo, pusiste empeño, agotaste tu paciencia y nada parece cambiar entonces ese cambio no está en ti.


Déjalo. Y vuelve a ser tú.




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Listening to: Enigma - Return To Innocence
via FoxyTunes

Como cambian los días

Todo parecía tan común, tan rutinario. El ánimo lento alargaba las horas. Sobran las ganas y mis ganas están listas para no estar aquí.

La lectura vuelve los ojos pesados, el internet perdió el brillo y mientras en la tv batallan por crear las mejores delicias, aquí sólo se necesita un kilo de aburrimiento, una cucharada de hartazgo y dos gramos de desidia para lograr la mezcla perfecta que nos arroje a un viaje sin destino. Sin embargo, modificar los planes a última hora es algo que me molesta sobremanera. Aún debo aprender a improvisar.

La necesidad de aire puro, una mente sin receso, la urgencia de darle al día un giro que le cambie el sabor de pan integral, a algo más parecido a helado de chamoy; todo contribuye para buscar un camino que acabe con las tentaciones, un trayecto que aniquile la curiosidad y que destruya el fastidio.

Después de meditarlo dos veces, me despego del colchón, dejo el libro sobre la repisa y apago la tele dispuesta a no quedarme más entre esas cuatro paredes moradas. Abro y cierro el closet. Abro y cierro el closet. Abro... y rebusco. ¡No tengo nada que ponerme! Entonces me pongo lo mismo de siempre. Un poco informal, moderadamente atractivo y extremadamente cómodo.

Te llamé, no estabas. Entonces dispuse para mí lo que quedaba de aquella tarde. Después eras tú quien me buscaba. A fin de cuentas terminamos juntos.

Es sorprendente como un pequeño momento puede cambiar el día, borrar el bostezo y dibujar una sonrisa. Es curioso lo que se puede descubrir sobre uno mismo con tan sólo un poco de suerte. Que divertido finaliza todo cuando un suceso inesperado y una decisión desesperada dejan grabado en la mente un día que parecía ser invisible.

Los planes nunca salen como esperamos, pero siempre terminan mejor de lo que pensábamos.

Hace un año

(Crónica de un relato frustrado)

Todo empezó con algo como:

...Un día como hoy vio la luz y rápidamente dio sus primeros pasos... 

La inspiración estaba desbordándose, las palabras fluían hacia los dedos y prometía convertirse en una historia muy emotiva -tanto como para conmoverme a mí misma-, llena de palabras de agradecimiento a todos quienes han viajado conmigo una o varias veces, para quienes siguen este vuelo y dejan testimonio de su visita.
Casi a la mitad del escrito, hice una breve pausa para releer y corregir lo que fuese necesario. Ajustar la extensión o editar algún párrafo, en fin satisfacer mi manía correctora hasta quedar conforme con lo que estaba escribiendo.
Sin embargo, por un brevísimo periodo de turbulencia, la tecnología hizo de las suyas y aunque no estoy peleada con las computadoras y creo que me defiendo bastante bien, no tengo la menor idea de qué rayos pasó...
- Quizás tuvo algo que ver el hecho de abrir varias ventanas, trabajar con varios programas a la vez, querer hacer N cantidad de cosas al mismo tiempo...
- Pero se supone que tengo un equipo con la capacidad de trabajar sin que se bloquee a cada rato...
- Pues si, pero... ¿será que tiene algún virus?, ahora que recuerdo a mi hermano ya le ha pasado así...
- Vale m...
Después del breve diálogo conmigo misma no me quedó más opción que reiniciar la máquina, porque simplemente no respondía a mis súplicas de que reaccionara; así que rogando porque hubiera quedado guardado todo el avance, la reinicié.

...He aquí el resultado.

Así que además de darme cuenta que el botón de "GUARDAR AHORA" del editor de blogger no es efectivo contra bloqueos o apagones inesperados, perdí la inspiración y perdí mi escrito porque además por primera vez se me ocurre escribir directamente en el editor, cuando por lo general, guardo mis textos en un bloc de notas y después sólo es cuestión de copiar y pegar.

En fin, lo que quería decir -palabras más, palabras menos- es que este blog hoy cumple un año y me agrada saber y agradezco que haya personas que lo disfrutan y continúan visitando este espacio, a pesar de que escribo con poca frecuencia.
Sinceramente quisiera publicar más seguido, pero a veces las ocupaciones, la falta de inspiración, la vida social (¡porque sí tengo!) o sólo la necesidad de descansar me roban los días.
Sin embargo, hasta el día de hoy el viaje sigue avanzando poco a poco, con ritmo lento pero constante y mientras tenga algo que decir, el blog seguirá.