De los días recientes

A las ideas hay que agarrarlas por el cabello, pero casi siempre aparecen calvas. Por eso muchas se me pierden por andar distraída. Cuando llega una por lo regular la escribo o la grabo, pero bastan dos segundos de descuido para que el 90% desaparezca y me quede con dos palabras en desorden. Detesto cuando eso pasa, y sucede que me pasa, cuando me pasan muchas cosas.

Del último mini post a la fecha, ha seguido lo que a mí me parece una buena racha. No, no he ganado la lotería, tampoco descubrí la fuente de la eterna juventud ni gané un Pulitzer, mucho menos un Nobel. Sigo durmiéndome tarde -ya entendí que eso es casi genético-, pero he dormido bien, sin soñar con sangre, fantasmas o arañas; es más, ni siquiera recuerdo haber soñado. Y eso para mí es una buena racha.

El corazón está contento, la actividad social marcha bien, hay cierta paz en casa, se acortaron algunas distancias, el nuevo juguetito me tiene enganchada aunque no me deje adelgazar deudas; también las colaboraciones llegaron en buen momento, las andanzas me recordaron por qué me gusta mi profesión y el curso conforme avanza me tiene más emocionada, ya fantaseo con viajar al país de la pizza y la pasta. Y si me gano la lotería, te llevo conmigo. ¿O me gané la lotería porque te llevo conmigo?

En fin, que de todo quisiera hablar, o escribir. De la lectura de las noches y de los libros que tengo en la lista de espera; que estuve pensando en la creencia de las abuelas, sobre que después de mucha risa, viene el llanto. Algo así decía la mía. Pero de todas formas me he reído muchísimo en los últimos días.

Y entonces me voy llenando de historias que después no sé cómo soltar, las letras no concuerdan, las palabras no armonizan, las ideas huyen, la inspiración se esconde. Sin embargo, después de darle muchas vueltas, pensar, escribir, borrar y pensar otra vez, llega el momento cuando todo fluye, cuando una serie de elementos como una exquisita cena, deliciosa compañía, un paseo por la ciudad, buena plática y muchas carcajadas, se combinan y resultan un excelente digestivo mental.


****************************************

Gracias Abril

No suelo hacer balances mensuales de lo vivido, pero vale la pena decir que éste ha sido un buen mes.

Así que, gracias Abril por

La buena compañía
Los buenos momentos
Los bellos lugares
Las oportunidades
Los abrazos, el cariño, el amor dado y recibido.
Gracias por el sueño pesado y también por las noches sin dormir, porque gracias a ellas han nacido las palabras que terminan en escritos como éste.
 

******************************

Waking up

Hoy solo quiero oír música, perderme entre melodías, dejar que los minutos se diluyan, quiero conseguir de alguna manera calmar mis pensamientos, algo con lo que pueda entretener a mi memoria y alejarla de todo lo que ve, escucha e imagina. 

Dejaré que el sueño me atrape, mientras oigo la particular voz de Damien Rice, que tiene un algo que logra que mis pies tarareen mientras mi corazón se estruja.


No sé por qué, pero siempre me pasa lo mismo con sus canciones.


Me encanta su semi anonimato por estos rumbos, una guitarra y la combinación de los violines con esa voz que siempre parece estar a punto del llanto.


No digo más… sólo escucho.



 

The connoisseur of great excuse
Older chests
Grey room
Cannonball
**********************************************************

Hazle caso a tus sueños,

pero a los que ocurren

cuando tu mente consciente está dormida,

no a los que te inventas

cuando estás despierta.
Por algo te llaman 'Malecón de las Ilusiones'
*******************************

De noche todo se fusiona

Los soldados están preparados para iniciar la operación de rescate de las princesas, hijas del millonario más famoso del mundo. Se adentran poco a poco en la espesura del bosque, recorriendo largas veredas con enormes árboles. Las lluvias recientes han dejado el terreno lodoso y resbaladizo, pero el pelotón está perfectamente entrenado para sortear todo tipo de dificultades.

Tras subir una pequeña colina, descubren la guarida donde se encuentran las princesas. Por fuera no es más que una hermosa casa de rejas blancas. Su lujosa fachada contrasta con la oscuridad de la zona donde se encuentra. Bajando la colina se aprecia una extensa playa, con arena brillante y el pacífico mar que se mueve suavemente al ritmo que la brisa le indica.

El regimiento rodea la residencia y se disponen a irrumpir para liberar a las hermosas mujeres, cuando de repente un grupo de piratas les sale al paso. El general se enfrenta al capitán. Los piratas defienden el tesoro del barco fantasma. Empieza la batalla. Espadas y lanzas contra granadas y metralletas.

Dentro del cuartel-mansión también se libra una batalla: las princesas luchan como todas unas guerreras contra los mafiosos que las mantienen prisioneras. Las armas se encuentran a su paso. Zapatillas, jarrones, platos, sillas, todo lo que puedan aventar y usar como obstáculo para impedir que se acerquen a ellas. Patadas, mordidas y rasguños también funcionan para defenderse…

Me veo, observándolos desde la ventana.

Santiago, Mateo y Miranda juegan de igual a igual. Sin importarles el lodo en sus ropas y los juguetes llenos de tierra. Mientras la guerra ocurre en su imaginación con el jardín como escenario, sus pequeñas voces dan las órdenes precisas y entonan los efectos especiales perfectos para dar vida a la misión. La utopía de la igualdad de géneros se materializa al verlos tan divertidos, sin preocupación alguna. Y me recuerdan que alguna vez jugué lo mismo.

- ¿Dónde están esos torbellinos?, pregunta una voz.
- No te preocupes, yo los cuido… como si fueran míos. 


Un mismo tema. Dos noticias diferentes.

-------------------------------------------------